La Lógica

La inteligencia lógica o racional, funciona desde el neocórtex. No se cuestiona desde el sistema límbico, por lo que está, por sí sola, incompleta. Le faltan datos tanto interiores (de nuestras otras inteligencias) como exteriores: prejuicios, interpretaciones con datos imprecisos, errores en la comunicación, falta de escucha, suposiciones, mensajes incompletos, ...

Sus principales características:

La más entrenada; la más usada; implica dominio cultural; la menos compasible; depende de datos e información; limitada; tiende a pelearse con las demás inteligencias; la más reconocida y admirada...

 

A partir de estas características podríamos decir que es un buen gestor, sin embargo, más cercano a la robótica que a la complejidad humana. Por ello, tal vez fuera fácilmente sustituible por ordenadores, puede funcionar como una máquina.

En cierto aspecto, nos programamos bajo una serie de creencias, patrones y guiones, normalmente heredados o bien captados en un momento de nuestra vida (experiencia, figuras de autoridad).

En este sentido decimos que cuando una persona sólo utiliza la inteligencia lógica parece muy poco humana, muy fría.

 

Es la única inteligencia que se puede equivocar puesto que la parte humana que la aplica, al depender de datos, puede contar con información sesgada o incorrecta. Por ello es la inteligencia “más tonta”.

 

La inteligencia lógica requiere mucho protagonismo y no habla el mismo lenguaje que las demás por eso entra en discrepancia con las otras.

 

En la medida en que una persona se sitúe sólo en esta inteligencia será fácilmente manipulable.

Se trata tan sólo de un gestor, está lejos de nuestro centro de sabiduría. Nos faltan datos, a veces porque estamos en negación…