Tipos de coaching

 

Todos utilizan, como punto de origen el momento presente, donde te encuentras. Una vez queda bien determinado el lugar de partida, se diseña la ruta que te conducirá hacia donde quieres ir.

 

Los tipos básicos, a grandes rasgos:

  • El ejecutivo. De origen norteamericano. Para altos directivos, organizaciones. El objetivo se enfoca al ámbito profesional, para mejorar el liderazgo propio y de equipo y poder ascender en su carrera. Su meta es conseguir un objetivo. 
  • El ontológico. De origen sudamericano, se centra más en el ser, más filosófico y humanístico. Su meta es conseguir un objetivo o un deseo.
  • El sistémico. Habla el idioma de la cultura europea, se basa en la unidad sistémica, armonizar nuestras 4 partes: cuerpo-mente-emoción y espíritu. Busca el autoconocimiento y equilibrio para un encontrarse con uno mismo como punto de partida prioritario. Su meta es conseguir un objetivo, un deseo o un anhelo. 

Aquí te comento la diferenciación con una terapia (psicología, psiquiatría).


Coaching de Alto Rendimiento (CAR)

Es un pack de 3 elementos, de ahí su gran impacto:

1.- El coaching sistémico. Te dirige hacia tu equilibrio y paz interior, compensando tu unidad sistémica y reflejándose en tus roles.

2.- Lifemanagement (gestión de vida). Se centra en trasladarte las herramientas necesarias para tu proceso. Son vitaminas para hacernos la vida más fácil, desde nuestra actitud diaria: gestión del talento, de comunicaciones, del tiempo, de relaciones, de las emociones, de la inteligencia emocional,…valores añadidos y dirigidos a hacerte la vida más fácil.

3.- Empowerment (capacitación). Es un detector de los virus que vamos agarrando en nuestro día a día. Como si de un PC se tratara, nos limpia y regenera, o resetea! Somos seres sociales, no podemos vivir aislados, por lo que  nos contagiamos, tanto de aspectos que nos benefician como de otros que nos perjudican. Los que no nos benefician, se han de detectar y desinstalar de nuestro organismo, a modo de cura. Una vez reconocidos, ya no tendrán las puertas nuevamente abiertas, nuestro sistema los detectará y creará un antídoto: quedamos vacunados.