Coaching Grupal

El coaching grupal que presento, consiste en una interacción entre varias personas y el coach. Su aspecto es de una charla, con las diferentes opiniones, de un mismo tema puesto en común, donde el coach conduce, observa, modera y propone. Lo innovador es que esas personas no tienen porqué conocerse entre sí. Esta sería una de las diferencias con el coaching de equipos, que vincula a personas de un mismo entorno, generalmente de trabajo y de deporte, donde hay un propósito o misión común.

 

Cuando hablamos de coaching grupal, el propósito se acercaría más a un crecimiento interior, con el fin de sentirnos importantes (valiosos) en un mundo cada vez más cambiante. Reto que nos lleva a "digerir" esa celeridad y subir al podium de la proactividad, es decir, ser capaces de elegir nuestro lugar en el mundo y no tener que aceptar lo que nos digan o conformarnos con lo que quede. La frase "hago lo que me apasiona" substituiría a la repetitiva: "esto es lo que hay". No sólo nutre el aspecto laboral, sino el relacional. Somos seres interdependientes, qué mejor que aportarnos mutuamente y sumar!

 

El elemento más destacado, en los encuentros de coaching grupal, es la proximidad que se crea entre personas que no se conocen, sucede un acercamiento real, puesto que existe una libertad de mostrarse sin condicionamientos ni etiquetajes previos.

Preside, como valor, el respeto. Ingredientes como la ilusión y el humor, muy indicados para facilitar la apertura. En los encuentros se deja, fuera de la sala, tanto el enjuiciar como el enjuiciarse. La parte inflada de nuestro ego, el "egoísmo" se desvanece, puesto que no encuentra causas para su aparición. Esto es provocado por la acción directa del dar y recibir, dentro del marco expuesto, y nace una nueva dimensión de compañerismo y complicidad.

Las quejas y la parte crítica van dejando paso a un nuevo concepto de crecimiento: aprendemos a cuestionarnos y entendemos que las distintas realidades de cada uno obedecen a sus creencias y valores. Ya no hay enemigos a quienes temer o a quienes agredir. Esto fortalece la flexibilidad y el permiso de elegir cada uno quién quiere ser, lejos de normas y convencionalismos. El recorrido lleva a descubrirnos, a nosotros mismos, esa autenticidad fuera de los cánones sociales que provocan dudas ante nuestra valía, eso que llamamos amor propio y que tanto nos cuesta realizar.


Grupos activos de coaching grupal. Puedes asistir y así probar