40.- El ego, nuestro escudo protector

El ego es la totalidad de tus recuerdos que, habiendo adquirido demasiada importancia con el paso de los años, terminan por volverse lo suficientemente poderosos como para invadir tu individualidad. Me explico: la forma en la que en su momento percibiste un acontecimiento fue registrada en tu memoria. Debido a que este suceso fue especialmente feliz o difícil de vivir, decidiste que era necesario no olvidarlo. De este recuerdo sacaste una conclusión, que se convirtió en una creencia que busca evitarte un sufrimiento si el acontecimiento fue desafortunado, o repetirlo si el suceso fue motivo de dicha.

Es importante que seas consciente de que cuando creíste en algo fue porque estabas convencido de que esa creencia te ayudaría a ser más feliz. Desafortunadamente, la gran mayoría de las creencias acumuladas desde tu infancia ya no te son útiles. Algunas pudieron haberlo sido, pero la mayoría ya no lo son.

 

El ego está constituido por cientos de creencias de las cuales debemos ser conscientes, o de lo contrario nos impedirán realizar nuestros deseos. Y éstos son esenciales para ayudarnos a manifestar  nuestro  YO  SOY.  Esta  es  la  razón principal  de  todos  nuestros  malestares  y enfermedades: el enorme poder de nuestro ego. De hecho, cuando dejamos que dirija nuestra vida, y dejamos que esto nos impida ser lo que debemos ser, muchos de nuestros deseos se bloquean, y ello termina por bloquear la parte física del cuerpo que sería necesaria para manifestar o realizar tales deseos.

 

Es interesante que estés especialmente alerta cuando tu malestar o tu enfermedad te parezcan solamente "físicos". Es muy tentador creer que la causa es solamente física. Como en el ser humano es imposible disociar los cuerpos físico, emocional y mental, te invito a que no te dejes influir otra vez por tu ego que requiere a toda costa que le eches la culpa a un factor externo. Ten presente que la razón por la cual el ego rechaza la responsabilidad de las enfermedades es que la creencia (una parte del ego) causante del accidente, la indigestión, etc., está convencida de tener la razón y no quiere ser descubierta.

 

Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y las emociones negativas, la culpabilidad, la búsqueda de atención y la utilización de la enfermedad para evitar una situación desagradable o para huir de ella. También hay personas que se dejan influir fácilmente y sufren a menudo enfermedades causadas por las creencias populares, como por ejemplo que "una corriente de aire ocasiona un catarro". Estas personas atrapan fácilmente las enfermedades llamadas contagiosas.

 

Lo puedes cambiar

Todo malestar te dice que te ames. En esencia, somos materia de amor y todo lo que nos aleja de ella dificulta nuestro camino y estado saludable y de felicidad. Al amarnos dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida, no nuestro ego. Amarnos significa concedernos el derecho de vivir nuestras experiencias, y amar a los demás es concederles el derecho de vivir sus propias experiencias. Esto significa darte el derecho de ser humano, con tus miedos, tus creencias, tus límites, tus fuerzas, tus debilidades, tus deseos y tus aspiraciones; en fin, darte el derecho de ser como eres ahora. Y todo esto se debe hacer sin juicios  morales  de  bueno  o  malo,  correcto  o  incorrecto,  viviéndolo  solamente  como  una experiencia, con el conocimiento de que siempre habrá consecuencias, agradables o no, resultantes de las decisiones tomadas.

 

Cuando descubres la actitud mental que te bloquea hasta el punto de crearte un problema físico, debes pasar rápidamente a la etapa de la aceptación incondicional de lo que eres, antes de que tenga lugar en ti alguna transformación mental. Tu cuerpo físico se adaptará con gusto a esta transformación. Recuerda que él es sólo un reflejo de lo que sucede en tu interior. Con frecuencia hay personas que no comprenden por qué no sanan de un malestar o una enfermedad una vez que han comprendido su mensaje. No basta con comprender o aceptar una situación exterior o aceptar a otra persona. Lo más importante es la aceptación de uno mismo, es decir... perdonarnos.

 

Además, se ha de precisar que el hecho de que tú mismo encuentres la causa de tu malestar no quiere decir que no consultes al médico. Debes buscar ayuda física mientras realizas tu búsqueda interior en los niveles emocional, mental y espiritual. De hecho, es más fácil efectuar una investigación interior cuando no te molesta el dolor. Por otro lado, te puede aligerar la carga el que, el profesional de la salud, se encargue del síntoma; tu responsabilidad, para no volver a caer en la causa, es trabajar tu interior.

 

Fuente: Obedece a tu cuerpo, Lisa Bourbeau.

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Comentarios: 1
  • #1

    fina rp (miércoles, 29 abril 2015 01:34)

    Totalmente de acuerdo, cada sintoma fisico, mostrada con la enfermedad, esconde una emoción, atascada, no reconocida, y mucho menos aceptada. Liberar esas emociones,( la rabia, la tristeza, por ejemplo.Identificarlas sentirlas, y soltarlas es el proceso de sanación que evitará somatizar en nuestro cuerpo físico.
    El ego bien entendido es necesario, nos alerta de situaciones de peligro, nos dice ten cuidado y nos da el punto de valor, que podamos necesitar en nuestro dia a dia.
    No es bien entendido, aquel otro ego, que nos dice: Primero yo, después yo y a ti que te den.( Perdonar esta expresión).
    Es el 3er chacra, plexo solar, color amarillo y los Órganos asociados, son: el estomago, vesícula, higado, pancreas.
    Está relacionado con las lecciones que venimos a aprender en cuanto al sentido de pertenencia, de auto-control, auto-estima, y miedo al rechazo y abandono. Nuestras creencias, opiniones y juicios se almacenan en este chacra.
    Un abrazo grande, Mari Carmen, gracias por tus artículos.