Marina Piñeiro, coordinadora de proyectos pedagógicos, 43 años, de Barcelona.

Testimonio de cliente de coaching personal satisfecha

No soy una persona dada a este tipo de procesos, la verdad. Conozco a Mari Carmen hace unos cuantos años, puede que entre 8 o 9 (cuando cuentas el tiempo que hace que conoces a una persona, a veces te estremeces).

Desde septiembre hasta junio tuve ciertas dificultades que me impedían llevar una vida normalizada a raíz de una depresión. Me cité con ella porque la conocía y porque ella es la viva imagen de la ilusión. Una de las dificultades más complicadas, es que llegué a desarrollar pánico a ir en transporte público y moverme autónomamente por la ciudad. En definitiva, me impedía vivir.

Trabajé con ella, y en cosas tan pequeñas, pero tan importantes como para volver a sentirme un poco más viva y autónoma. No solo me dio fuerza, si no que me acompañó en el desarrollo de esa pérdida de miedo.

Ahora pienso en cada acción, en cada gesto y analizo los beneficios de cada cosa que hago. “Bueno para mí y bueno para mi entorno”, esta frase tan ridículamente sencilla mueve mi coherencia interna y mi honestidad. Me siento como la metáfora del gusano y la mariposa en los procesos de transformación. He sentido como mi cascarón va rompiéndose lentamente y se van desplegando las arrugadas alas envueltas de la mariposa que empiezo a ser. 

La voluntad de ambas partes ha de existir y la fuerza e ímpetu también. Mari Carmen va sobrada de estas cualidades que pienso que son imprescindibles para asumir y luchar contra esos impedimentos que no te permiten vivir en bienestar. 

Gracias eternas por este crecimiento y despliegue que deseo que sea conjunto.