Storytelling


Nací el 23 de diciembre de 1964 en Barcelona, donde vivo y resido.

Casada y madre de 2 varones.

Me voy descubriendo día a día, unas veces por lo que me recuerdan de mí misma mis amigas, otras porque lo veo reflejado en mis clientes, esos momentos caminados y no siempre saboreados, pero ahí están; formando parte de lo que en cada instante soy.

La risa, la sonrisa, la felicidad han sido siempre mis compañeros de viaje. El gusto por la velocidad, la practicidad, lo profundo, lo especial, lo divertido, lo apasionante, el contacto humano… la belleza de lo natural, de lo creativo, de esa mariposa que te elige durante un corto tiempo para ti y largo para ella, la flor que crece entre adoquines, el dibujo de las nubes y la combinación de azules en el cielo. El compartir guiños con tantos animales con los que he sido tan afortunada de convivir. El cruzarte con un perro y girarnos ambos por no soltar el encanto de esa clase de comunicación.

Una mente inquieta siempre atenta a tanto cuanto nos rodea, a esas sensaciones de conexión, de hallar sincronicidades, de la sonrisa interna de un déjà vu, de observar y observarme.

Un vivir apasionado a pulmón abierto acompañada de un pensamiento constructivo y rebelde ante el conformismo, las normas caducas, ilusionada por una mejora constante como aportación de valor y autenticidad.

Mi vida laboral se inició a los 13 años, en la combinación de estudios reglados y no reglados.

Hija, nieta y hermana. Ágil y organizada en la colaboración con las tareas del hogar, obteniendo trofeos para ganar en libertad y aportando mejoras desde mi visión estética.

Desde una actitud inquieta y multidisciplinar, amante de lo nuevo, de comprender y entender, de aprender, innovar, aportar, transformar en oportunidades aquello que pudieran haberse visto como baches, de un análisis automático que me llevaba a satisfacción, fruto de mi primer valor, el amor, el tiempo me secuestró de mi velocidad en un aprendizaje absolutamente profundo: ser madre. Con 19 años el amor me enseñó la mejor versión de la paciencia, el aprender más allá de lo tangible, el creer y hacer las cosas fáciles. También, a modo menos fácil aprendí a elegir y priorizar.

Los retos escolares, sociales, familiares y laborales han sido siempre potentes maestros, constantemente a mi lado. De alguna manera, mirando ese trayecto, he sido elegida como mediadora y la persona asignada para resolver obstáculos, emociones y sentires que suponían bloqueo en todo tipo de relaciones. Un talento para conducir desde la alegría, la conversación, la acción y la escucha atenta. Una forma de energía que no sólo no me suponía desgaste, sino que me reportaba bienestar y satisfacción.

Desde una manera muy curiosa llegó a mi vida el mundo del coaching, no lo buscaba pues no sabía que existía, sencillamente vino a mí sin ningún tipo de obstáculos. Me apasionó, me llenó completamente y me lancé a sus encantos y atajos para poder intervenir, ahora profesionalmente, en aportar una nueva visión y un entrenamiento mental y emocional a las personas que desean hallar ese algo más que podemos alcanzar en la vida. Dígase realización, felicidad, autenticidad, pasión, alegría, diversión, éxito, triunfar…

Continuando con mi pasión, se acercan a mí distintas técnicas que voy acoplando en mis procesos personales, grupales y corporativos. En las formaciones que voy realizando nutro desde distintos canales de comunicación. No en vano, mis clientes y amigos, los que conocen mis servicios, dicen que lo que hago va más allá del coaching. Tal vez eso sea secundario, donde pongo la energía es en el “modus operandi” y en sus resultados. En poder ampliar el círculo de conexión con las personas y transformar el tedioso dicho “la letra con sangre entra” en un formato coherente al verdadero aprendizaje: amor – humor. Un patrón infalible a toda escala, cultura y estatus.

 

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