Auto-entrenamiento


Otra forma de evolucionar en la vida es desde uno mismo. Aquí te dejo una serie de pasos a probar. Quizás con ese pequeño retoque sientas gratitud y libertad.

¿Puedo solo?

 

Si quieres probar ser tu propio cocinero, es decir, intentar ser tu propio guía, sin la ayuda de un experto a tu lado, puedes probar desde estos puntos.

Para comenzar a parcelar el pastel, delimita las áreas de tu vida: amor, salud, trabajo, amigos, ocio…Dentro de estos grupos, haces porciones o subgrupos, por ejemplo, dentro de la salud podrían estar la nutrición, el deporte, la naturaleza…el fin de esta subdivisión es concretar qué quieres conseguir en cada faceta, señalando lo que es realmente importante o urgente lograr para ti. Tus objetivos deben ser concretos, realistas u con una fecha de consecución.

Una vez sabes qué es lo que quieres, de cada uno de tus roles, has de posicionar el GPS, es decir, tomar conciencia de la situación actual que vives en cada una de las áreas para poder situarte en el punto real de partida. Ahora tan sólo te hace falta elegir el destino, allá a donde quieras llegar. En estos momentos dispones del punto de salida y el punto de llegada, pero el trayecto ha de ser pactado y flexible, pues a medida que vayas avanzando, te has de detener para reevaluar que siga bien posicionada tu ruta, quizás hayan habido obstáculos y nuevas situaciones que te hayan distanciado un poco de la ruta. Esto también es parte del camino, se trata de aprendizaje y experiencia.

Observa de qué recursos, tanto internos como externos dispones. Se trata de saber de qué herramientas dispones para trabajar en las que necesitas potenciar para hacerte más fácil y divertido el camino, la ruta. En esta labor, es esencial identificar tus barreras y bloqueos que te impiden avanzar. Seguramente hallarás alguna creencia que ya no te sirve, que ya ha caducado, como un jersey viejo que ya no te sienta bien. Para poder cambiar esta actitud (el traje antiguo), observa cómo te ven otras personas, fíjate que muchas veces no coincide lo que tú crees de ti mismo a lo que los otros traducen de ti. Esto te facilitará el darte permiso a cambiar tu actitud, después de todo, ya lo perciben así los otros (o de otra manera): elegir qué te sienta mejor.

Una vez tienes claro qué es lo que quieres cambiar, desde el respeto hacia ti misma y los que te rodean, has de tomar decisiones y comprometerte. Intenta diseñar un proyecto en un tiempo limitado (siempre estás a tiempo de renegociar, pero lo importante es subir ya al tren). Si te marcas unos pasos, y los sientes uno a uno, desde tus posibilidades, sin estridencias, irás reinventándote en cada uno de ellos, será la tarea más enriquecedora que hayas experimentado, como lo harías con un bebé que estuviera a tu cargo.

Gracias a este esfuerzo en el que tú eliges lo que quieres y cómo conseguirlo, obtendrás tu propio conocimiento, aceptarás quién eres y podrás ir puliendo lo que  quieras de tu forma, tanto interna como externa; un pequeño cambio interno se traduce a un gran cambio externo. Averiguarás cómo te manejas en el ámbito de la afectividad, cómo actúas con los otros, irás perfilando relaciones de igual valor, podrás “llevarte” con mucha más gente de la que hasta ahora te apartabas o fingías, mediante sometimiento o manipulación. Será muy interesante el averiguar hasta qué punto has podido expresar tu frustración a través de actos de rebeldía (hacer todo lo contrario a lo que te indicaban, aún en tu contra) y si esa fuerza puede ser orientada, en momento actual, para la construcción de tu autonomía, es decir, enfocar lo que deseas sin desviarlo por las objeciones o preferencias de otros.

Cada vez será menos tu tendencia en mirar por el retrovisor de tu vida. Entenderás desde un punto de vista más tolerante, tus pasos hasta ahora, tendrás toda tu intención dirigida hacia dónde quieres ir y lo que quieres sentir a su paso. Te darás de bruces con facetas tuyas que hasta el momento desconocías y aceptarás aspectos tuyos que desde siempre venías negando. Lo mejor es que aprenderás a quererte, te darás cuenta de que eres el protagonista de tu vida, que todo lo que te rodea cambia según tú cambias. Tendrás la energía que surge de ser tu propio creador, el responsable de todo cuanto te sucede y atraes. Descubrirás que no sólo hay una verdad, sino tantas verdades y realidades como personas habitamos el planeta.

Quizás lo veas un tanto difícil...puedes probar, siempre tienes la opción de un facilitador en tu cambio, o cursos, o libros...Lo importante es que reacciones en la conciencia que la vida ha de ser un grato y alegre camino, no una obligación o una tendencia a posponer el sentirte feliz y realizado.

 

Unos pasos para el auto-entrenamiento

El desear autoayudarse, se parece a estudir una carrera sin profesor, sin guía. No obstante, si lo quieres probar, aquí te dejo unos pasos para que lo intentes, nada es imposible si te lo propones, sin embargo, confieso que no será muy fácil. Puede que te lo tomes en forma de reto, o que, una vez lo hayas intentado, te ayude a elegir cuál pueda ser tu punto de partida hacia la decisión de solicitar ayuda de un buen profesional, pero con un poco de terreno andado. O bien sentirte satisfecho con tus progresos.

Uno de los primeros pasos que debes practicar es el de la autoescucha: has de ser consciente de lo que piensas y de cómo son esos pensamientos. Por ejemplo, prestar atención  si tus pensamientos se suelen trasladar habitualmente a situaciones pasadas o se van encaminadas hacia  preocupaciones por el futuro.

En segundo lugar te has de fijar en tus sentimientos habituales (rabia, miedo, rencor, envidia,…) y en tu conducta, en lo que dices y haces en cada momento que notas estos sentimientos. Una vez que sepas lo que ocurre en tu vida, sabrás qué es lo que no te gusta, con lo que podrás ponerte manos a la obra para cambiarlo.

Un tercer paso, será el no descuidar tu parte física. El cuerpo tiene lenguaje propio, lo que sucede es que no le escuchamos, utilizamos el pensamiento racional y no paramos atención a lo que nos informa de las situaciones y de nosotros mismos. Cuando entras en coherencia con lo que tu cuerpo admite o rechaza, la vida es más placentera y más fácil.

Puede que no sepas lo que quieres, por lo que te cueste más trabajo enfocar tus deseos. Una ayuda es ir descartando opciones con el método de anotar lo que no quieres, eso ya elimina candidatos de tus dudas. Llegados a este punto, imagínate que todo es posible y, repasando cada área de tu vida, revisa qué te gustaría que ocurriera, cómo te gustaría que fuera el futuro en ellas y por qué y para qué te gustaría que fuera así.

Quizás sepas lo que quieres pero no cómo lograrlo, tan sólo has de diseñar tu estrategia de acción. Recuerda lo de comerte el pastel a trozos. Si lo que deseas, consideras que requiere de un tiempo de 6 meses vista, organiza los pasos que has de dar en una semana, en 15 días, en un mes, en dos mes…por lo tanto, diseña ya, mañana mismo, qué pequeño paso vas a dar para comenzar con tu objetivo. Así de suavemente.

También puede ocurrir que sepas cómo hacerlo, pero que te cueste mucho empezar. Cuando esto suceda, se trata de motivarte. Pregúntate qué sentido tiene lo que se supone que quieres para ti, el porqué deseas justo eso y no otra cosa. Revisa si realmente te resulta tan importante y por qué vas a conseguirlo.

Cuando empiezas pero luego te dispersas, es porque te falta información sobre lo que va sucediendo en cada momento, la toma de conciencia. Te has de fijar a cada paso si te alejas o acercas a la meta que te has marcado (sé tenaz, no te pares en obstáculos y distracciones –tozudez-), calibrando tus pensamientos, sentimientos y acciones hacia tu deseo.

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