Las emociones y nuestra salud

Es innegable, tanto desde la antigua intuición de los fundadores de la medicina, como desde las innumerables estadísticas de los últimos años, la influencia que tienen las emociones en la salud humana...


En la eterna lucha contra las enfermedades, nunca debemos olvidar que lo que comemos es casi con certeza menos importante que lo que "nos está comiendo".

Las emociones positivas previenen enfermedades, o una vez que éstas se han manifestado, pueden contribuir a su curación, y las emociones negativas ayudan a contraer enfermedades.

Cuando tenemos la actitud mental correcta podemos escapar al ataque cardíaco, vencer al cáncer y sobrevivir a las plagas. La salud mental es la medicina más poderosa que tenemos y la más olvidada de todas las terapias del siglo XX.

Algunas actitudes emocionales -tales como el temor, la amargura, la ira, el resentimiento- producen un efecto dañino en el cuerpo. Otras promueven la felicidad, el bienestar y aumentan la resistencia a la enfermedad.

Y aun cuando en presencia de una enfermedad declarada, los datos clínicos a nivel mundial, confirman los beneficios médicos de los sentimientos positivos, y el poder curativo del apoyo emocional proporcionado por las personas que rodean a un paciente, desde los familiares más íntimos hasta los profesionales que trabajan en el área de la salud y tienen contacto con él.

Tal es el poder de las emociones en nuestra salud, tanto la física como la psicológica. Bien podemos reconocer que, más allá de las cuantiosas investigaciones y estadísticas modernas que confirman este principio, filosóficamente nos sigue alcanzando, para sintetizar, la vigencia del ‘mens sana in corpore sano' que nos legaron los antiguos griegos y romanos.

 

Abel Cortese
Especialista en Inteligencia Emocional

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