45.- El maltrato sutil

Una de las asignaturas pendientes que aún late en nuestra sociedad es la autoestima. Se trata de una materia tan importante como las bases de generar libre y naturalmente amor. La autoestima, como su nombre indica, es amarse a uno mismo, eso que parece que se ha visto mermado por una cultura que, erróneamente lo ha ido tachando de egoísmo.

Cuando aprendemos que el ego es un constructo de defensa para no ser vulnerabilizados entendemos que nos han vendido gato por liebre. Ciertamente, cuando una palabra contiene el sufijo -ismo, se está refiriendo a una exacerbación del ego, algo que no nos permite integrarnos como parte en la sociedad, con lo que nos pasamos la vida luchando en contra de lo que sea: normas, ideas, familia, compañeros de trabajo, el vecino,..., nosotros mismos.

Aquellos que hemos tenido la suerte de tener abuelos amorosos, hemos podido conocer, desde su propio reflejo, lo que es, con todos nuestros aparentes complejos, el amor incondicional. Con eso no estoy indicando que nuestros padres no nos hayan ofrecido esos momentos entrañables ni su aporte incondicional, sino que, esa figura serena, sin prisas, sin la total responsabilidad para nosotros desde los abuelos, sacaba nuestra mejor sonrisa y, muchas veces nuestra plena confianza. Un sentir que nos entendían y apoyaban más allá de nuestras acciones.

A continuación comparto un vídeo que refleja un patrón, extrapolable a ambos sexos, que para muchos no será ajeno. Esa siembra de normas en contra de nuestra naturalidad que ha ido deformando nuestra estima y valoración personal. Algo que deja una huella y heridas a sanar. 

El autor del vídeo, desde el coaching, ha recreado una historia de varias formas sutiles de maltrato que una niña ha recibido. Visto desde el espectador puede parecer ajeno, pero valga el ejemplo para observar cuántas mermas de libertad nos otorgamos en nombre de esas creencias limitantes que nos han ido trasladando y no hemos revisado todavía. El mismo ejemplo lo podemos aplicar a diferentes sentires y actitudes. También en dirigir si es más válido el ser introvertido o extrovertido. Somos únicos, la opinión ajena en nuestra contra no sería destructiva con unas buenas bases de estima y valoración propias.

La buena noticia es que estas limitaciones se pueden liberar, con estar presentes en nuestra vida, sin buscar fuera el reconocimiento y la atención. 

Si deseas herramientas para hacértelo fácil, el coaching es una de ellas. Cada técnica tiene su público. Ir tras tu felicidad sin obstaculizar la de otros es tu responsabilidad, buscarla fuera de ti (viajes, pareja, amigos, hijos, trabajo) es un aporte, pero no se dice con la realización personal.


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